Susana Solís: “Algún día seremos iguales a los demás ciudadanos”

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Susana Solís en Desafiando Límites

Una joven sonriente, siempre rodeada de muchas personas y activista del Movimiento de Vida Independiente. Colaboradora del Centro Morpho, abogada y luchadora por los derechos de personas con discapacidad. Ella es Susana Solís Castro, quien a pesar de una discapacidad que le impide caminar, ha logrado tener una vida plena y llena de trabajo, retos y emociones, desafiando límites.

¿Pero ha sido fácil desafiar los límites interpuestos por la sociedad? En esta edición de nuestra sección, Susana comparte su historia de superación.

Pocas personas sin discapacidad tienen una vida tan activa como la suya. ¿Cómo ha llegado a cumplir este sueño?

Mi discapacidad es de nacimiento, por lo que no ha sido fácil llegar a cumplir todas estas metas. Ha sido un proceso de empoderamiento y mi vida no fue desde el principio lo que es ahora. Todo lo debo a mis padres que me han dado su apoyo y han creído mucho en mí.

Según los médicos, yo no podía asistir a una escuela regular, por lo que mis papás me han dado su apoyo e insistieron en que lo podía hacer. Siempre me decían que yo puedo y que tengo que seguir adelante.

No obstante, la etapa de la adolescencia fue muy difícil, pero en este momento conocí el Movimiento de Vida Independiente y me invitaron a participar de las actividades y reuniones que realizaban. Primero fui a una capacitación sobre autoestima en personas con discapacidad y ahí conocí a muchas personas, lo que ha cambiado mi vida pues sentí que no estaba sola y de que había otras personas con discapacidad que vivían su vida plenamente.

A partir de este año empecé a trabajar con el Movimiento y obtuve una beca para ir a Japón a aprender sobre el Movimiento de Vida Independiente de este país. Ahí también pude observar la vida de personas con discapacidad muy severa, algunos de ellos necesitaban de los aparatos médicos para vivir, pero a pesar de ello vivían solos con el apoyo de un asistente personal y es algo que me ha motivado mucho.

¿Usted tiene un asistente personal?

Sí, pero estamos trabajando de la forma rotativa, pues no es la misma asistente que viene todos los días. Son las personas que llegan en horas diferentes, de acuerdo con la necesidad de cada usuario. Vivo sola en Barrio Santa Cecilia y solo necesito del apoyo de un asistente en las horas de la mañana, para bañarme.

La decisión de vivir sola ha sido fundamental para mi vida, ya que me permite luchar por los derechos de las personas con discapacidad. Queremos ser iguales no solo en derechos, sino también en deberes, lo mismo que tener una vida plena y esto incluye los deberes de cualquier ciudadano. Tampoco descarto la posibilidad de formar mi propia familia, si Dios lo quiere así.

¿Qué ha sido más desafiante en su lucha? ¿En algún momento ha pensado abandonar el Movimiento y vivir aislada?

A diferencia de muchos niños y jóvenes con discapacidad, yo nunca fui discriminada en los centros educativos. Siempre he tenido mi grupo de amigos y tengo algunas amistades de la infancia que siempre han estado a mi lado y nunca me han dejado en los momentos difíciles. También he encontrado muy buenas personas que han llegado a mi vida durante mi lucha junto al Movimiento, por lo que digo que tengo amigos con y sin discapacidad y no hago diferencia entre unos y otros.

Reconozco que soy una persona con una condición diferente, pero no lo veo como una enfermedad ni limitación para lograr mis metas y estar luchando todos los días, para que las nuevas generaciones no pasen por las situaciones que ahora tenemos que enfrentar, entre ellas, la falta de accesibilidad y ciertas barreras que hay en la sociedad.

Podemos decir que estas barreras sociales son las más serias, porque si no hubieran existido, las personas con discapacidad podrían desarrollarse de la misma manera.

¿Cree usted que una mujer con discapacidad es más discriminada que un hombre con discapacidad?

Nosotras las mujeres con discapacidad somos más vulnerables, ya que aparte de la discapacidad sufrimos de la discriminación de género en ciertos grupos. Por ejemplo, cuando llegamos a un centro de salud, el equipo médico no está acondicionado para que una mujer con discapacidad se pueda realizar una mamografía o exámenes ginecológicos y es algo que tenemos que enfrentar.

Por otro lado, hay muchos mitos sobre las mujeres con discapacidad en el ámbito de la sexualidad. Este también es el problema de los hombres, pero las mujeres se ven más afectadas y sufren más discriminación, lo mismo que en el ámbito laboral.

¿Qué recomendaría a otros jóvenes con discapacidad?

Primero que todo, que no vean la discapacidad como un problema o una maldición. Lo que tenemos es una limitación física, pero podemos ser felices y superar las barreras que nos pone la sociedad. No hay que esperar que alguien llegue y nos de las cosas en la mano, sino hay que salir afuera y luchar. Si nosotros mismos no somos agentes de cambio, las nuevas generaciones no tendrán un mundo mejor.

Nunca tuve problemas para realizar mis estudios en Derecho y estoy trabajando muy fuerte en el activismo, ya que también me gustaría defender los derechos de los adultos mayores y pretendo especializarme más en el tema de los Derechos Humanos.

En mi tiempo libre me gusta leer, salir con mis amigas e ir al cine y por supuesto visitar a mi familia. También me gustan mucho los animales y tengo una perrita de raza chihuahua que me acompaña. Me siento muy feliz, por lo que les digo a todas las personas con discapacidad que también tienen esta oportunidad de tener la vida igual a la de los demás ciudadanos.

Alexandra Ivanova, periodista / info.ale17@gmail.com

Desafiando Límites / RedEstudiantil.com